-
Incluye detalles
Si realmente quieres que tu lista te dé resultado, escribir un par de palabras clave no es suficiente. Puedes suponer que recordarás todos los detalles de la tarea, pero cuantos más elementos haya en la lista, menos tendrás que recordar los detalles. Y si vuelves a consultar una lista y no recuerdas el contexto de una tarea, es fácil sentirte abrumado y darte por vencido incluso antes de comenzar.
En lugar de dejarlo librado al azar, trata de ser lo más específico posible. Incluye cualquier información relevante que facilite la tarea, como recursos útiles. Tomarte el tiempo de hacer un plan por adelantado evitará que tengas que adivinar cuáles son los pasos por seguir.
Además, dividir las tareas grandes en elementos más pequeños hará que la lista sea mucho más accesible en su conjunto. Como se dice, pasito a pasito se hace el camino.
-
Asigna plazos y tiempos estimados
Cuando estés añadiendo los detalles a cada elemento, da un paso más y calcula el tiempo que te llevará cada tarea. Aunque sea una suposición total, las estimaciones de tiempo son una parte importante de la preparación mental que se necesita para empezar una tarea que puede ser particularmente difícil o rutinaria.
¿Nuestro consejo? Sobrestima todo lo que puedas. De ese modo, es menos probable que te quedes corto y más probable que obtengas buenos resultados. Es mejor sentirse gratamente sorprendido por haber terminado pronto una tarea que frustrado porque algo te está llevando demasiado tiempo.
Una vez que hayas estimado los tiempos, asigna fechas límite. Algunos elementos pueden ser más flexibles que otros, pero incluso una fecha límite no definitiva te permitirá llevar un control. Ver una lista de tareas y saber cuándo podrías tenerlas hechas es motivador y hace que dar el primer paso sea mucho más fácil.
-
No te desvíes
Después de escribir tu lista, no la guardes en un cajón (literal o figurativamente) y te olvides de ella. ¡Sigue revisándola! Si tienes una lista de pendientes que estás abordando activamente, revísala, al menos, una vez al día. Comprueba las tareas, agrega más detalles que tengas y verifica los plazos estimados. Compara el cronograma de la lista con tu agenda diaria y asegúrate de que todo esté alineado para que puedas alcanzar tus objetivos a tiempo.
Las listas de tareas pendientes deben ser flexibles. Si no permites cierta flexibilidad, es más probable que te sientas frustrado y abrumado si no cumples con una fecha límite, y las posibilidades de darte por vencido aumentan. En vez de eso, confía en el proceso, haz actualizaciones según sea necesario y no te rindas hasta que lo logres.
No dudes en compartir tu lista con un colega o amigo para que te ayuden a mantener el control. Si estás trabajando en tareas en un entorno profesional, comunícate con un gerente periódicamente e infórmale tu progreso, especialmente en las tareas más grandes.
-
Celebra los logros
Cuando hayas completado un elemento de tu lista, ¡permítete disfrutar el momento! Trata de resistir la tentación de saltar rápidamente a la siguiente tarea y simplemente terminar la lista lo antes posible. ¡Disfruta de esa sensación increíble que viene con marcar una casilla de forma figurativa (o literalmente)! Es probable que tengas una gran cantidad de distracciones en tu vida cotidiana, así que siéntete orgulloso de ti mismo por lograr algo por lo que has trabajado.
Mejora tus listas de tareas pendientes
No importa si las listas de pendientes son una parte importante de tu planeación estratégica o una pequeña y útil manera de mantenerte al tanto de las tareas diarias: una lista sólida ayudará a aumentar tu productividad y a mantenerte al frente de tu trabajo.