Probablemente hayas escuchado el dicho: "Tienes que gastar dinero para ganar dinero". Pero tal vez debería ser: "Tienes que gastar dinero sabiamente para ganar dinero".
A medida que tu negocio crezca, deberás determinar cuándo y cómo gastar dinero en suministros, equipos nuevos, nuevos integrantes del equipo, etc. No hay que empezar a tirar el dinero sin antes evaluar una necesidad, determinar si se tiene el dinero para gastar y proyectar cuáles serán los beneficios de gastar ese dinero.
El análisis de costo-beneficio puede ayudarte a determinar dónde gastar tu dinero de manera eficiente para obtener el mejor retorno posible de tu inversión.
¿Qué es un análisis de costo-beneficio?
En 1848, un ingeniero civil y economista francés, Jules Dupuit, escribió un artículo que presentó los conceptos del análisis de costo-beneficio. Básicamente, un análisis de costo-beneficio consiste en sumar los beneficios de una decisión o política empresarial y comparar los beneficios con los costos asociados. Utiliza un análisis de costo-beneficio para:
- Determinar si una inversión es sensata: verificar que los beneficios superen los costos y, de ser así, por cuánto.
- Comparar los costos totales previstos con el total de beneficios previstos.
- Estimar la cantidad de tiempo que tardarás en percibir los beneficios de tu inversión.
Por ejemplo, digamos que estás desarrollando un nuevo software y tu equipo de desarrollo actual está al límite. Puedes hacer un análisis de costo-beneficio para determinar qué beneficios obtendrías al lanzar un nuevo software al mercado, cuántas personas debes contratar y cuánto dinero se necesitará para pagar a los nuevos empleados, y también para calcular si el retorno de esta inversión superará los costos.
Cómo hacer un análisis de costo-beneficio
Un análisis de costo-beneficio, a veces llamado análisis de ahorro de costos, es fundamental para ayudarte a determinar si debes seguir adelante con un nuevo proyecto o una nueva propuesta.
Sigue estos seis pasos que te permiten hacer correctamente un análisis basado en los costos.
Paso 1: Comprender el costo de mantener el statu quo
Este paso te permite comprender los costos potenciales de no hacer nada y puede ayudarte a determinar si es incluso factible comenzar un nuevo proyecto. A veces, no hacer nada es lo correcto. Por otro lado, no hacer nada puede conducir a un desastre si te atrasas respecto de tus competidores: no hacer nada podría acabar costándote más que invertir.
Paso 2: Identifica los costos
Tómate un tiempo para intercambiar ideas sobre los costos asociados con el proyecto. Haz una lista completa que incluya cualquier costo que puedas pensar que podría tener un impacto, como por ejemplo:
- Costos iniciales
- Costos imprevistos
- Costos tangibles
- Costos intangibles
- Costos continuos o futuros
- Cualquier riesgo potencial que pueda tener un costo
Considera usar un mapa mental para intercambiar ideas sobre los costos potenciales de cada proyecto y vincularlos con los beneficios previstos.